Esta etapa requería recorrer sólo 18 kilómetros. A la alegría inicial, la frustración de una larguísima y empinada subida hasta el Alto del Perdón. La naturaleza me ha enseñado hoy las fauces de un nuevo demonio: el fango. Los pies pesaban kilo y medio cada uno. Los resbalones se sucedían poniendo en jaque un efimero equilibrio sobre la losa de barro. Así, el Perdón se ha pagado muy caro. viemto, lluvia, frío y fango. Desde el alto, mirando atrás, el diablo sonreía; aquella batalla aún no estaba ganada. La complicada bajada, de 4,5 kilómetros, se removía bajo mis pies zancadilleando mi voluntad. Algo más allá, sin querer mirar atrás, afronté el Misterio de Obanos. Puente la Reina prometía el merecido descanso en el albergue de Los Padres Reparadores. ¿Qué mas se puede pedir despues de sobrevivir a un demonio?
martes, 23 de febrero de 2010
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