viernes, 19 de marzo de 2010

26° etapa Villafraca del Bierzo-Ruitelan

La oca se ha comido otros 20 kilometrillos, y van ya 670 de los 800 totales. Hoy sí que pensaba que tendría que abandonar, tengo el dedo enrojecido y he empezado a aplicar crema bactericida para luchar con la infección. Mi deseo era llegar al. Alti de Cebreiro, peri ya anoche vi que no iba a poder ser. Justo en el primer kilómetro pensé en volver hasta Villafranca, la imagen de Luisa y Rober sufriendo en sus respectivas camas de hospital, casi 6 años atrás, me ha restablecido el ímpetu y las fuerzas para mirar sólo hacia delante.
Sí, ha valido la pena el esfuerzo. El hospitalero ha tratado mis pies; primero un baño de agua con vinagre y sal, y límpiando a conciencia la herida abierta después.
La etapa se ha desarrollado por completo por una carretera secundaria de montaña, por asfalto, pero ha sido bonita si hubiera prestado atención al paisaje.
A Carlos parecía que lo perseguía el diablo, y se ha pasado del pueblo, y del albergue, en el que habiamos convenido hacer noche. Si me recupero, ya lo alcanzaré.

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